Vezenobres

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Vezenobres es uno de esos pequeños pueblecitos acostados sobre promontorios, laderas o colinas, en el interior del Gard, l’Herault o la Vaucluse, los departamentos de Nimes, Aviñón o Montpellier. Es uno de esos lugares preservados y alejados, aunque no demasiado, del mar, de las aberraciones urbanísticas y del caos inmobiliario. A una hora u hora y media del Mediterráneo estos pueblos, generalmente restaurados, albergan pequeños tesoros arquitectónicos, pero sobre todo calma, tranquilidad y buenas vistas con las que alejarse de las masas que invaden en verano el mar.

No esperen encontrar en ellos la piedra filosofal ni el vellocino de oro. Encontrarán, eso sí, restos de murallas, restos de guerras y de batallas ya hace mucho olvidadas, casonas de piedra amarradas a los riscos, belvederes solitarios, poca gente, ciertos bares donde refrescarse o almorzar protegidos del sol de Provenza y muchos gatos placidos que les maullarán y se les rozarán en cuanto se acerquen.

Acceso
Vezenobres se encuentra muy cerca de Alès, a 12 km; a 35 de Nimes; 26 de Uzès; a 85 km de Montpellier; a 156 de Marsella; 319 de Niza; a 756 de Bilbao y a 420 de Barcelona. Por tren o avión se puede llegar a Nimes, Aviñón o Montpellier y después coger un autobús con dirección a Alès.

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Qué visitar

El pueblo en sí mismo, sus casas, son lo más interesante para ver. Callejuelas medievales, restos de mil construcciones y destrucciones que serpentean entre puertas, trozos de muralla aprovechados por edificios antiguos, pequeños miradores que nos encontramos al cruzar un túnel, escaleras, etc.. El pueblo culmina en un mirador a 219 metros, desde donde se ven los montes de los Cevennes y Anduze, su puerta; Alès y en invierno las cumbres nevadas del monte Lozère.

Arquitectura

Destacan el Palacio de Thoiras, adosado al resto de las casas. Esta imponente casa fortificada del siglo XIV, sufrió mucho durante las guerras de religión, después de la revocación del Edicto de Nantes. El lado sur destaca desde fuera del pueblo, el norte se ha convertido en la alcaldía.

De otro palacio fortificado, el de Montanègre, también llamado Fay-Péraut, solo queda un fragmento de muro de unos 30 metros de alto.

La puerta de Sabran es la única que queda en pie de la antigua muralla. Al parecer fue construida en el siglo XIII. Hoy posee un reloj en la parte superior.

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Es posible visitar el templo protestante y ciertos palacetes, pero no el palacio de la Calviere, construido en el XVIII.

En el centro del pueblo una placita rodea los dos restaurantes, la biblioteca y la alcaldía. Esta calle empedrada anuncia el frescor de las sombras tan necesarias en el duro verano. Al tiempo permite un paseo matinal sin premura, sin destino en las mañanas frías pero soleadas del invierno.

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Vezenobres carece de las tiendas de souvenirs y productos típicos de la región, pero puede ser un lugar excelente para comer de camino a los Cevennes, o de retorno de ellos. Si buscan comercios o recuerdos, diríjanse a Alès, Uzés o Anduze, reputadas, las dos ultimas por sus cerámicas y artesanía.

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Mapa de Vezenobres

La Provenza ofrece servicios de alquiler de coche y reserva de alojamientos en hoteles en la zona de Vezenobres.