Ruta camino a Provenza desde España

Nuestros lectores nos preguntan habitualmente sobre la ruta que une España y la Provenza. Gran parte de nuestro público utiliza el coche para llegar a Provenza desde España. Cruzar el sudoeste y sur de Francia desde el Cantabria, el País Vasco, Aragón o Cataluña permite realizar e interesante y, al fin de cuentas, rápido viaje por el sur del hexágono. Tanto Languedoc Rosellón con Provenza y Costa Azul son lugares llenos de actividades y sitios magníficos para visitar. Por ello hemos decido incluir esta ruta, la primera que numerosos visitantes realizan antes de llegar a la Provenza propiamente dicha.

Sobrevolaremos Languedoc Rosellón, Provenza y la Costa Azul a vuelapluma, dirigiéndonos hasta el final de la Francia del sur, Mentón, donde el país galo se une a Italia. Así, en está ruta hacemos una descripción muy rápida, después pinchando en los enlaces pueden visitar con más profundidad las ciudades y lugares relatados. Esperamos que les sirva. Comenzamos el viaje en tres, dos, uno…

De camino a Provenza desde España… o viceversa.

Las distancias se recorren con rapidez por lo que seremos nosotros con nuestros gustos e intereses los que marcaremos el ritmo. Para que vean que España y Francia están muy cerca diremos que en unas 4 horas se llega desde Barcelona a Nimes. Y en otras 3 horas estamos en Menton junto a la frontera italiana.

Los lugares de interés dependen de los gustos, pero destacamos la naturaleza y lo relacionado con el arte, la cultura y la historia. Fiesta, bares, restaurantes abiertos hasta el amanecer, eso sólo ocurre en España. Hay que adaptarse. Por eso cuidado con los horarios para comer (entre 12 y 1:30) y cenar (19:00 y 21:00). ¡Hay excepciones pero cuidado!

Los precios no son más caros que en España, pero hay que fijarse en donde comemos o tomamos un café. En la Costa Azul hay lugares muy selectos y caros, y en Provenza y Languedoc, a veces se paga el lujo de tomar un café en el centro, aunque en general no. Por eso es necesario tener un poco de sentido común y mirar la carta o preguntar.

Qué ver.

Recomendaremos algunas zonas, rutas y lugares, para ampliar la información sigan los enlaces a las páginas.

De camino a Provenza, entramos en Francia por el Languedoc. Tenemos en primer lugar los Pirineos, luego encontramos la llanura de Perpiñán y justo después la zona de los Castillos “cátaros”. Las fortalezas quedan a mitad de camino entre Perpiñán y Narbona. Están cerca de la autopista y el paraje es muy bonito. Se trata, más que de la zona dónde tuvo lugar la Cruzada cátara en el siglo XIII, de la antigua frontera franco española en los montecitos de Corbières.

Narbona y Beziers son pequeñas ciudades de provincia con cascos antiguos que merecen una visita.

La costa de Languedoc no es demasiado interesante, aunque sus playas son largas y agradables. Hay numerosas albuferas donde se cultivan las ostras y los mejillones. Una visita gastronómica en la zona de Mèze para probarlas con un buen vino Picpoul de Pinet es otra buena idea. Mèze se halla en la albufera de Thau, muy cerca de Sète y Montpellier.

Antes de llegar a la zona de Sète y Adge con sus playas, se encuentra la Reserva Africana de Sigean, una gran extensión natural con fauna africana y aves que utilizan las albuferas para descansar en sus correrías norte-sur.

Sète y sus canales son otra opción para una visita corta.

Montpellier es una ciudad, no tiene monumentos peor es muy agradable, tal vez más para vivir que para visitar, como el caso de Vitoria en España, por ejemplo. Personalmente en la-provenza.es nos gusta.

Otra de las opciones complementarias es desviarse antes de llegar a Montpellier y coger la autopista A 75 dirigiéndose hacia el norte. Muy cerca se encuentra el Parque Natural des Grands Causses, el pueblo de Roquefort famoso por su queso, la llanura deLarzac y, un poco más al norte, las gargantas y los delfiladeros del Tarn, paraiso para amantes del montañismo, senderios y kayak.

Entramos en Provenza.

Nimes, es justo lo contrario, monumentos romanos de visita casi obligada en una ciudad que no nos gusta demasiado. Su anfiteatro, la Maison Carrée y el parque con la torre de la antigua muralla romana forman parte del Patrimonio de la UNESCO. Además el centro histórico y sus callejuelas son interesantes para comer los famosos filetes de toro, por ejemplo.

Muy cerca de Nimes está el Pont du Gard, un acueducto romano situado en un entorno natural muy bonito. Y cerca se sitúa Uzès y su comarca, ya con tintes muy provenzales. Pequeños pueblos, artesanía, vino…

Arles, Aviñón, Orange, Aigües Mortes, son ciudades de gran interés, pero no se pueden visitar todas. Si le interesa la historia, Aviñón y Orange (un poco más lejos) merecen mucho la pena.

Si les interesa la naturaleza, una posibilidad es el Mont Ventoux. Para una ruta, la de la Lavanda, pero para admirar los campos morados hay que ir en junio. Si le gusta el kayak, hay que subir al norte hacia el departamento de Ardeche y Vallon Pont d’Arc, por ejemplo.

Un entorno natural muy interesante y cercano al Mont Ventoux es el pueblo de Rustrel y sus curiosas formaciones erosionadas. Otra opción.

Después encontramos St-Remy de Provence y la ciudad medieval des Baux de Provence en las montañitas de los Alpilles. Cerca de Aviñón, es la Provenza más típica. Bonita, muy bonita pero llena de gente en verano. Pero como hay muchos caminos, muchos pueblecitos, uno siempre puede encontrar un lugar tranquilo.

Marsella merece también una visita, aunque sólo se vea el Vieux Port. Y si se quiere podremos alargar nuestra estancia, los atractivos no faltan. Y sus Calanques, los “fiordos” que se incrustan en el macizo calcáreo que hay al sur.
Cassis, pueblo turístico bonito marca el final de las Calanques. Aquí hay opciones para los caminates que quieren ver naturaleza al pie del mar y para los que prefieren quedarse en una terracita tomándose un pastis (anís).

Aix-en-Provence es una animada ciudad, con un casco antiguo muy bonito y muchos bares y restaurantes. Al pie de las montañas del Luberon, es ideal para recorrer la Provenza interior visitando pueblecitos.

La Costa Azul.

La Costa Azul se comienza con Antibes – Juan-les-Pins, Cagnes-sur-mer, Villefranche-sur-mer, Saint-Jean-Cap-Ferrat, St Raphäel, St Tropez, etc… lujo glamour, en lugares muy bonitos pero tal vez exagerados, pero que hay que visitar al menos una vez.

Una alternativa menos concurrida es la ruta de las islas de Provenza que permite visitar estos recodos no tan conocidos del sur de Francia.

Acercándonos a Italia llegamos al centro de la Costa Azul. Cannes, Niza, las grandes ciudades de la Costa Azul. Bonitas, animadas, al pie del mar.

La costa Azul acaba en una bella ciudad, Menton que nos permite ir a Italia donde también hay lugares maravillosos.

Toda esta zona se recorre rápidamente, lo mejor por las enrevesadas carreteras costeras que han salido en más de una película, pero también podemos alargar nuestra visita ya que no dejaremos de encontrar pequeños pueblecitos para visitar.

Sin olvidar Mónaco, el microestado de opereta que a mucha gente le gusta visitar. Y hacia el interior, cuando los Alpes crecen, aumentan también las posibilidades, Naturaleza, deportes de montaña o fluviales, lagos, excursionismo, trekking…

Alojamiento y transportes.

Visite nuestras páginas sobre cómo llegar y dónde dormir. En nuestra página de hoteles se pueden ver los establecimientos que se encuentran en la zona. Nosotros colaboramos con  Venere. La opción es grande y va desde los B&B hasta los hoteles convencionales. No está mal reservar por Internet para garantizar la plaza. Las reservas son anulables sin coste.

En la actualidad estamos intentando cerrar acuerdos con hoteles con encanto en cada destino pero es un proceso lento.

Esperamos que esta ruta les sea útil.

Bon voyage.